¡Bendita pluralidad política!

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Quién me iba a decir a mí hace un tiempo que la “renovación” de la socialdemocracia, llevada al efecto por aun más partidos socialdemócratas y otros de ideologías “modernas y avanzadas” como la comunista, me iba a acercar de manera gratificante al utópico sueño de un sistema liberal. Más de medio año sin Gobierno y ver para creer: el mundo no se ha acabado, el sol sigue saliendo todos los días por el este, por las tardes hay toros, España gana sus partidos de la Eurocopa y, lo mas curioso, que las personas de este país siguen levantándose cada mañana y llevando a cabo sus quehaceres como si nada ocurriera ¡Ellos solos!

La continua campaña electoral en la que nos hallamos es un oasis en medio del desierto socialdemocrata. Cada día que pasa sin Gobierno me levanto feliz porque sé que no voy a desayunar las estulticias de pretenciosos políticos afanados por dirigir nuestras vidas y educar nuestras conciencias; por ejemplo, el robo de nuestro dinero al que eufemísticamente llaman impuestos o tributos se frena e, incluso, se aminora levemente; la regulación y la creación de miles y miles de hojas de BOE, llega casi a la paralización, dejando así de producir una legislación estéril, contradictoria, que como una pieza de arcilla se moldea al antojo del alfarero y dando así un poco de descanso a la ya de por si fallecida seguridad jurídica de nuestro ordenamiento; ello de por sí es milagroso, pero sobre todo, y es mi bella esperanza, es que esta situación trae un poco de oxigeno a la cabeza de la gente que ve como los amos que conducen sus vidas y parecen imprescindibles para nuestra existencia no son tan necesarios como pensaban. La mayoría de los españoles y, como no, todos los partidos políticos, afirman y proclaman el desastre que supone el vivir sin Gobierno, pero poco a poco, cada vez más, se oye eso de “pues no se esta tan mal sin Gobierno”, y es que, como siempre, los hechos hablan por sí solos, son la prueba fehaciente que nos intentan ocultar inculcándonos un temor con palabras sombrías y apocalípticas que el populus hace suyo y qué decir que ni se replantea. Desde luego no culpo a los españoles por determinados miedos, el cambio en sí da miedo, y que gane el frente podemita ya ni te cuento… pero la gran mayoría de un lado y del mismo, seguirán vendiendo su alma y su libertad al mejor postor, esto es al que ofrezca un programa político e ideológico que quite responsabilidades al ciudadano y se las dé al Estado en pro de garantizarte un supuesto mundo feliz. Esta creencia es la que puede cambiar, la que puede derrumbarse si esta situación se perpetua. El ser humano vale más por sí mismo que cualquier organización artificial como puede ser el Estado, es difícil cambiar tal concepción cuando el bombardeo de soflamas es diario tanto por políticos como por otros poderes con interés en que la situación no cambie, pero quizás, algún día, puede que los individuos de esta sociedad se den cuenta en su mayoría que no son necesarios los políticos y sus obras de ingeniería social, puede que algún día nos demos cuenta que nuestras vidas pueden continuar sin sus “sapientes” y adivinas decisiones, decisiones que podemos tomar por nosotros mismos, porque nadie mejor que yo sé lo que me conviene y si me equivoco me equivoco yo, asumiendo mis acciones y sus consecuencias.

Sé que como siempre pienso en minoría, pero poco a poco la gente percibirá, aunque sea mínimamente por unas u otras cosas, la fragancia del mas precioso Don que los cielos le han dado al hombre, como bien escribía el egregio Cervantes en su celebérrima obra Don Quijote cuando hablaba sobre la libertad. Por todo ello, rezo porque la bendita pluralidad política se vuelva a imponer por otros seis meses más, y otros seis, y otros seis, hasta que la gente despierte y abandone aquellas creencias que desprecian e infravaloran al ser humano, hasta el punto de hacernos creer indignos de la preciosa libertad.

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